Rahab, La redimida.

Hola a todos, Yo, soy Rahab,Vengo de un pueblo pagano, De la ciudad de JericóAquella cuidad que fue destruida, Entregada por Dios en manos de los Israelitas,Pueblo que me redimió, Pueblo que me abrazo,Pueblo que me perdonó la vida a mí y a mi familia,Aun cuando yo era una ramera… que como llegué a ser ramera? No lo se…Prostituta era mi oficio en JericóYo hospedaba hombres ajenos y extraños en mi casa,Les daba posada y vivía de los que me pagaban por usar mi cuerpo una noche.Que como llegué a ser una prostituta? No lo se…Es difícil de explicar,Ya que ni yo misma se en que momento la gente comenzó a decir: allí va la ramera.No me di cuenta hasta que comencé a sentir el rechazo de mi familia, Claro que también tengo una familia, Tengo padre, madre y hermanos, como todos ustedes…También tuve una infancia y un hogar con hermanos,Bueno si a eso se le pude llamar hogar. Recuerdo que mi padre casi nunca estaba en casa, cuando no estaba trabajando, anda con los amigos…Y cuando llegaba a casa en lugar de sonreír, llegaba con enojado, gritaba y pateaba cosas, y quería que todas las cosas marcharan bien, no quería quejas de lo que sucedía durante su ausencia…Después de todo para eso estaba mamá,Era como una criada, siempre metida en la cocina, lavando trastes, cocinando,Lavando ropa, barriendo,La escoba, la leña, el delantal eran lo que ocupaban todo el tiempo sus manos…La cuchara de la sopa…Como deseaba yo haber sido uno de esos de utensilios, Que nos robaban el cariño de mamá,Lo que hubiera dado por sentir el roce de sus manos en mis mejillas,Hubiera querido ser ese mandil con el que se secaba sus lágrimas,Ella decía que eran lágrimas de la cebolla, del humo y de las basuritas en sus ojos…Que si porque me hice ramera? No lo sé… Mis planes no eran ser una prostituta, Solo quería alejarme de mis hermanos, Todos ocupados, buscando su propia vida,Buscando la manera de salir adelante,Nadie se detuvo a ver por la necesidad del otro, Solo los intereses propios, No recuerdo haber tenido nunca un paseo en familia,Ni haber salido de vacaciones si quiera un fin de semana…en familia.Todo era trabajo, que hacer de la casa, escuela… pleitos, gritos, enojo…Yo veía como otras familias pasaban a nuestro lado unidas,Padres que en su día de descanso planeaban pasarlo con su familia, Y hacerlos sentir importantes, Que si porque me hice ramera? No lo sé… No recuerdo que mis padres me hayan dicho que yo era importante para ellos,Atravesé mi adolescencia deseando vivir lejos de los problemas de casa,El día que llegó mi mayoría de edad… me fui de casa, buscando un futuro mejor.Deje de ser una carga para mis padresYa suficiente tenían con los problemas de mis hermanos…Que si porque me hice ramera? No lo sé… En realidad nunca me habían hecho esa pregunta… nadie jamás se había interesado en mi vida. No se cómo explicarles, ni por qué me hice ramera…Pero hay una cosa que si se…Como y en qué momento mi vida cambió.Como llegue a ser parte de este pueblo de Dios… Un día llegaron a mi casa dos hombres extraños, Como muchos otros que llegaban a pedir posada, los atendí,Esperando que, como todos, Pidieran más noche mis servicios…Pero no lo hicieron, Estos hombres eran diferentes, Eran amables, me hablaron con respeto,Es más hasta creo que percibí en ellos algo que me llamó la atención. En ese momento se escuchó la guardia de la ciudad tocando a mi puerta,Pidiendo a gritos que entregara a esos dos hombres porque eran espías que habían venido del pueblo de Israel a reconocer nuestra tierra, nuestra ciudad de Jericó para tomarla y destruirla… Hubo tención por un instante, y nuestras miradas se cruzaron…Mi corazón dio un vuelco, todo se volvió silencio en mi hogar,No hubo necesidad de palabras,Ellos sabían que su vida en ese momento estaba en mis manos…Y yo sabía que la oportunidad de mi vida estaba en esos dos hombres, No lo pensé, solo actué rápidamente y los subí al segundo pisoY los escondí entre unos manojos de lino que tenía en el terrado,Para cuando los soldados entraron yo hice como que si no pasara nada, Y les mentí, diciendo que: esos hombres en verdad estuvieron en mi posada,Pero antes de que se cerrara la puerta salieron de la ciudad,Y les dije, si corren detrás de ellos, tal vez los alcancen… No se cómo la guardia no se dio cuenta de que les mentía…Tal vez porque en vez de miedo, había en mi corazón una chispa de esperanza, No solamente para mí, sino para mi familia también. Corrí a buscar a esos hombres,Y suplique misericordia para mí y para toda mi casa,Así como yo los escondí y los oculte de la guardia, y salve sus vidas,Así quería que hicieran ellos conmigo,Que me perdonaran la vida a mí, A mi padre, a mi madre y a mis hermanos… Porque ya mi ciudad habíamos escuchado las maravillas que Jehová el Dios de Israel, hacía con su pueblo, yComo Jehová entregaba en sus manos a sus enemigos,Y así entregaría también a mi ciudad Jericó…Era mi oportunidad para salvar mi vida y clamar por la de mi familia…Solo necesitaba una señal segura, Y todo lo que me dieron fue su promesa de volver por nosotros, y este cordón de grana, Después de descolgarlos por la ventana de casa,Colgué este cordón a mi ventana, Día y noche espere,Todos los días estuve viendo atreves de mi ventana y esperando verles llegar… Pero saben una cosa,Lo más difícil no fue atar ese cordón de grana a mi ventana…Lo más difícil fue tratar de meter a mi padre, a mi madre y a mis hermanos en mi casa,Eso significaba ir y pararme frente a ellos Y pedirles perdón,Y que me aceptaran,Y que me creyeran que nunca más yo iba a ser una ramera,Contarles mi cambio, y que lo vieran en mi.No fue fácil, tuve que llorar,Al principio me rechazaron,Hubo reclamos,Salieron las heridas del pasado y aparecieron los recuerdos tristes,Pero también había nacido el amor en mi corazón, Había nacido la esperanza, la fe…Había nacido también el coraje para vencer cualquier obstáculo que impidiera acercarme a ellosY lo más difícil no fue meterlos en mi casa… sino meterlos en mi corazón. Allí fue cuando ellos me creyeron,Fue entonces cuando llego el abrazo y el perdón. Pero cuál fue mi sorpresa, cuando esos hombres volvieron ya no como espías sino como imponentes guerreros, y cumplieron su promesa. no solamente me perdonaron la vida a mí y a mi familia,Sino que nos hicieron parte de su pueblo… nos adoptaron, nos comenzaron a llamar hermanos,y compartieron de sus bendiciones con nosotros,Nos dieron vida, Nos aceptaron a mí y a los mi familia, Nos atendieron, nos tuvieron paciencia, Nos enseñaron poco a poco como vivir una nueva vida, y a mí hasta me han cambiado el nombre,Cuando camino por las calles de este pueblo, ahora mi pueblo…Me llaman y me dicen: allí va Rahab, La Redimida… la Valiente, la Esforzada, La Hija de Dios. Mi pasado quedó atrás, ya no soy Rahab la prostituta, la ramera.Ahora soy una hija de Dios… Yo soy, Rahab…. La Redimida.
